En realidad el invento tiene su complicación, pero a un nivel muy básico lo que se hace es reutilizar tecnología ya existente. Las impresoras de inyección de tinta clásicas funcionan inyectando a presión tinta de diferentes colores. Las bio-impresoras funcionan de manera muy parecida, pero en lugar de tinta de colores utilizan cartuchos con diferentes tipos de tejidos orgánicos.
Al cabo de unas horas de trabajo, la Bio-impresora será capaz de imprimir un nuevo riñón, un corazón o un ojo a medida según necesite el paciente, sin necesidad de listas de espera de donantes.
Organovo es una de las empresas que está desarrollando esta tecnología (que no es realmente nueva), pero lo interesante es que están muy cerca de conseguir hacer realidad un modelo que funcione en la práctica de forma eficiente. Quizás este primer modelo no pase de imprimir tejidos más o menos sencillos, pero se abre la puerta a una idea realmente futurista, el que algún día puedas substituir órganos de tu cuerpo en unas pocas horas. ¿Quizás el secreto de la eterna juventud?
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